Mira lo que pasa cuando te aguantas las ganas de orinar… Sorprendente

¿Cuántas veces lo habremos hecho a lo largo de nuestra vida? Estás trabajando, estás muy ocupada y no te para al baño a pesar de que las ganas de orinar están presentes. A veces, podemos aguantar hasta tres y cuatro horas seguidas, las justas para llegar a casa e ir tranquilamente a nuestro baño.

Podemos hacer esto una o dos veces a la semana pero, ¿Qué ocurre cuando el aguantar las ganas de orinar se convierte en un hábito? Hay muchas personas que solo se encuentran cómodas en su propio baño y evitan los servicios públicos o incluso los de sus espacios de trabajo.

¿CONSECUENCIAS DE AGUANTAR LAS GANAS DE ORINAR?

1. Las temidas infecciones
Nunca hemos de pasar por alto que la orina, además de agua, incluye todas esas sustancias de desecho que el cuerpo no necesita y que los riñones se han encargado de filtrar. Así pues, en la vejiga vamos a tener toda una mezcla de pequeños residuos, de sustancias ácidas y amoníacos que, poco a poco, pueden dañar las paredes del tracto urinario y de la propia vejiga.

¿Qué ocurre entonces cuando, por las razones que sean, no tenemos más remedio que aguantar las ganas de orinar. Las bacterias estarán más tiempo en nuestro cuerpo, y por tanto, existen más probabilidades de que acaben adhiriéndose a la vejiga u otras partes ocasionando la temida cistitis. ¡No te aguantes las ganas! ¡Acude al baño

2. Agrandamiento de la vejiga
Normalmente, la vejiga admite entre 150 y 220 ml de líquido (depende, claro está, de cada persona). Es en estas medidas cuando se activan unos receptores que avisan a nuestro cerebro de que ya es hora de acudir al baño. Entonces, el cerebro activa la sensación de dolor y molestia para que lo hagamos, para que vayamos de inmediato a vaciar la vejiga.
3. Cálculos en los riñones
Si eres de esas personas que aguanta con su vejiga llena hasta el momento de llegar a casa, debes saber que, además de sufrir infecciones, estarás provocando que en tus riñones empiecen a instalarse pequeños cristalitos, generalmente originados por el calcio, el fosfato, el amonio y el magnesio. Son residuos que se instalan con mucha facilidad en nuestros riñones, pasando de ser simples cristales a auténticas piedras que, para eliminarlas, ocasionan un gran sufrimiento.

 

4. Reflujo vesico-uretral

Ganas de orinar
Imagen: fuente externa
El reflujo vesico-uretral es un problema bastante grave que debes conocer y que también puede aparecer debido al incorrecto hábito de aguantar las ganas de orinar. Esta dolencia se genera cuando la orina, en lugar de ser expulsada al exterior después de estar un tiempo almacenada en la vejiga, regresa a la uretra y los riñones, ocasionando infecciones muy graves.

 

5. Malestar, calambres y cansancio
Aguantar las ganas de orinar no es cualquier cosa. Es algo serio que nunca debe convertirse en una costumbre. Si tu cuerpo te manda una señal para que vayas al baño, es mejor no demorarte más de 10 o 15 minutos. Al final, nuestro cerebro dejará de avisarnos y llegarán las consecuencias.

 

Sentirás tu vientre hinchado. Además, la acumulación de líquidos y toxinas contenidas en la vejiga deriva normalmente en escalofríos y, posteriormente, en dolor pélvico. Es decir, ya no sentimos “la urgencia” de ir al baño; ahora nos notaremos más cansadas, más lentas y con cierto aturdimiento. Eso hace, además, que bebamos más líquidos para despejarnos, lo cual agravará aún más la situación.

En conclusión, ¡No lo hagas!. Nunca aguantes las ganas de ir al baño o tu salud se resentirá.

Fuente: mejorconsalud.com

Salud Publicado hace: 9 meses Estadistica: 1308 lectores

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